Lo que me hubiera gustado saber antes de emprender

  • Nadie te enseña sobre el manejo del tiempo, sobre finanzas ni cómo administrar tu negocio. Tendrás que aprenderlo de a poco y pedir ayuda.
  • No tienes que hacerlo todo sola. Necesitarás buscar aliadas, personas que complementen lo que haces desde otros saberes.
  • Delegar es clave. Pretender hacer tu misma la página web y la contabilidad (inserta aquí lo que no sepas hacer) es una misión ardua y complicada.
  • Está bien ver lo que otras personas hacen y cómo lo hacen, solo ten cuidado de caer en comparaciones que nada tienen que ver con tu proceso.
  • Eso de la competencia no es como lo pintan. Verás que estas personas se pueden convertir en aliadas y grandes maestras.
  • Es mejor enfocarse en hacer un buen trabajo que en llenarse de trabajo. Está muy bien especializarte en lo que mejor sabes hacer y no decir sí a todo.
  • Trabajo es trabajo. Por más que te encante lo que haces no te auto explotes. Ponte horarios, toma descansos, date tus vacaciones. Cúmplelo. No permitas que el trabajo te consuma la vida.
  • Nutrir tu fuente de creatividad es vital. Busca inspiración en lugares fuera de internet. Es tan importante esto como sentarte a hacer el trabajo.
  • Creer en ti y en lo que eres capaz es un trabajo de cada día. Se gana con el tiempo.
  • Poner las reglas claras desde el principio de un trabajo te va a ahorrar todos los dolores de cabeza del mundo. Cronogramas, pagos y esos temas que parecen obvios no lo son.

Mantenerte abierta a cambiar de parecer, estar dispuesta a mejorar un servicio o a dejar de ofrecer algo que ya no quieres hacer y preguntarte cómo puedes hacerlo mejor es un trabajo de toda la vida.